Publicado el 14 de marzo de 2024 · Sección: Archivos recuperados · Fuente: entrevista con la docente a cargo y planilla de digitalización de la escuela
Una docente reunió cuadernos, programas y negativos olvidados en un armario durante una mudanza interna del edificio.
El armario estaba en un pasillo que casi nadie usaba. Cuando la escuela decidió pintar el aula contigua, hubo que vaciarlo y aparecieron cajas apiladas sin etiqueta: programas de actos, cuadernos de actuación, carpetas con listas de egresados y sobres con negativos fotográficos. La profesora de historia que coordinó la limpieza empezó por separar el material por año, aunque muchos papeles no tenían fecha visible.
El criterio para fechar los documentos fue cruzado. Cuando un programa de acto mencionaba un nombre de abanderado, se buscaba ese nombre en los cuadernos de actuación; cuando aparecía una foto sin referencia, se comparaba el uniforme o el fondo del patio con las imágenes que sí tenían fecha escrita a mano. La docente anotó cada deducción en una planilla, con una columna para la fecha estimada y otra para la fuente de esa estimación, de modo que cualquier lector pudiera revisar el razonamiento.
La digitalización se hizo con un escáner prestado por una biblioteca del barrio, en tandas de dos horas por semana. Los negativos fueron el material más difícil: había que sostenerlos contra una luz y decidir si el deterioro permitía escanearlos sin romperlos. Algunos quedaron fuera del archivo por ese motivo, y esa decisión también quedó registrada.
El trabajo permitió reconstruir la historia de la institución y también identificar a exalumnos que aparecían en las fotos sin nombre. La docente aclaró que la identificación se hizo por confirmación de los propios exalumnos o de familiares, nunca por suposición. Quedan preguntas abiertas: qué pasó con los cuadernos de los años que faltan, quién tomó las fotos sin firma y por qué el armario se cerró durante tanto tiempo.